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ATE exige que se declare la emergencia sanitaria provincial

  La situación de la Salud en toda la provincia es en extremo preocupante y esto ha quedado en evidencia, tanto en las diferentes asambleas como plenarios de trabajadores de salud, donde se han expuesto las distintas problemáticas en todos los hospitales y centros de asistenciales.

   Los principales inconvenientes se repiten a lo largo y ancho de toda Entre Ríos y están unidos por factores comunes tales como: bajos salarios, falta de personal, carencia de medicamentos, servicios saturados, condiciones laborales insalubres, precarización laboral, falta de mantenimiento y aparatología como así también capacitación acorde a las necesidades.

   Ante esta difícil realidad, donde el Estado no garantiza un sistema sanitario de calidad para los entrerrianos; el Consejo Directivo Provincial de ATE, elaboró un informe provincial para además de exponer las serias carencias que afectan el servicio, exigir a las autoridades provinciales, del orden Ejecutivo y Legislativo, la inmediata adopción de medidas tendientes a garantizar a la comunidad el derecho a la salud pública, gratuita y de calidad. Por eso, resulta necesario y urgente que se declare la Emergencia Sanitaria en la provincia de Entre Ríos.

   Un común denominador en todos los hospitales entrerrianos es la falta de medicamentos e insumos, fundamentalmente la disponibilidad de drogas para tratamientos oncológicos como diabéticos, patologías graves que deben ser seguidas con detenimiento y disponibilidad permanente de la medicación asignada.

   Dicha situación se presenta en todos los  nosocomios de referencia por lo que, en los centros de menor complejidad la situación se agrava. Aquí también cabe señalar la falta de mantenimiento, reparación, aparatología y capacitación en alta complejidad que dificulta el correcto uso y posible atención de patologías en los nosocomios públicos, generando una falsa necesidad de tercerización de prestaciones.

   Párrafo aparte y extrema atención merece la falta de profesionales. En la actualidad, los bajos salarios que perciben los especialistas en el sistema público, deriva en que busquen trabajo mejor remunerado tanto en el ámbito privado como en provincias vecinas, donde los sueldos y las condiciones laborales, son considerablemente mejores.

   En este contexto, no podemos dejar de mencionar la situación del Hospital San Martín de Paraná donde a diario se suspenden cirugías por no poder garantizarse la correcta atención y,  los pacientes continúan internados mientras ingresan a diario derivaciones del interior, provocando una demanda extrema que afecta física y psicológicamente a los trabajadores del sector y genera una espera de meses a la población para poder intervenirse.

   Lo propio sucede en el Hospital San Roque, nosocomio pediátrico de mayor complejidad y referencia en la provincia que ante la falta de insumos, mantenimiento edilicio, escaso personal y, faltantes de drogas esenciales para tratamientos de alta complejidad encuentra a diario la seria dificultad de funcionar con normalidad.

   Desde la conducción de ATE no vamos a dejar de denunciar y luchar en cada caso de violencia o abuso laboral que se registre en cualquiera de los hospitales o centros de salud. Esta práctica suele manifestarse principalmente sobre los compañeros contratados y suplentes, que representan un importante porcentaje de la planta, ya que por su temor a perder su fuente laboral son víctimas directas de sobrecarga y persecución, violencia que también se manifiesta con salarios diferenciados o en negro, falta de otorgamiento de sus francos compensatorios y lo que es peor aún, por el sólo hecho de pensar distinto o elegir un sindicato con autonomía de la patronal. Dicha situación, contradice en la práctica la definición del Gobernador de la provincia quien aseguró públicamente y en diferentes encuentros con los trabajadores que se iba a respetar la libertad sindical.

   Los nosocomios de Concordia no escapan a esta cruel realidad ya que por ejemplo, algunos de los trabajadores del Hospital Masvernat cobran salarios de $2.400 monto que los ubica en la indigencia absoluta, imposibilitándolos a acceder a lo mínimo para subsistir.

   En tanto el Hospital Felipe Heras, como es de público conocimiento atraviesa serios problemas de infraestructura edilicia, ambulancias rotas, carencia de oxígeno centralizado, servicio de Rayos y Odontología paralizado completamente por agua contaminada por deshechos cloacales, desbordes que derivan en la posibilidad cierta de contraer enfermedades intrahospitalarias; falta de una orgánica y designaciones sin llamar a concurso, traslados compulsivos con persecución política y gremial.

   La salud en Villaguay, funciona como centro de derivación ya que su principal prestación, se concentra en las guardias mínimas, derivando la mayoría de las patologías a Paraná o Concordia.  Además, los compañeros no son ajenos persecución laboral y es habitual la falta de insumos y medicamentos, agravando aún más la situación y el objetivo de brindar un adecuado servicio sanitario a la comunidad de la zona.

   En Nogoyá la situación no es mejor, se trabaja con guardias mínimas y sin bien el faltante de medicación se califica como mínimo, los análisis complejos son derivados a centros de Paraná. Esta localidad hace años que no cuenta con  servicio de Traumatología, no hay neurocirujanos, los anestesistas son contratados de otros lugares y, casi un 80 % de los partos son trasladados a centros asistenciales de otras localidades.

   La Costa del Uruguay no dista de lo antes narrado, los Hospitales de referencia como Paranacito, Uruguay, Gualeguaychú y Colón a pesar de estar ubicados en el corredor central de la Autovía 14   tienen importantes carencias: faltan profesionales, los servicios generales cuentan con serios problemas, las Guardias se ven completamente desbordadas, faltan medicamentos e insumos que en la mayoría de los casos tienen que ser comprados por los pacientes.

   En Ibicuy faltan ambulancias, principal movilidad para el traslado de pacientes, y las que hay son obsoletas y se encuentran sin mantenimiento porque el presupuesto no alcanza.

   En estos centros asistenciales al problema salarial de los trabajadores se suma una cruda realidad de abandono del sistema sanitario que pone en jaque a la comunidad en su conjunto cuando es responsabilidad del Estado garantizar la Salud.

   Vemos con extrema preocupación la realidad que atraviesan quienes deben garantizar la atención en salud mental, ya que pese a estar aprobada una Ley específica, ponerla en práctica en lo cotidiano implica un rumbo completamente diferente al actual. El abandono y la desidia que sufren los enfermos son de extrema preocupación, por lo que podemos afirmar, que hoy por hoy,  es principalmente el esfuerzo de los trabajadores del sector el que mantiene a la población afectada.

   Por eso desde ATE Entre Ríos, reafirmamos nuestro compromiso de seguir peleando por un sistema de salud público, gratuito y de calidad para todos los entrerrianos; donde los trabajadores puedan desarrollarse de forma íntegra.

   Cuando decimos público, nos referimos a que puedan tener acceso las grandes mayorías de nuestro pueblo. Al referirnos a la gratuidad, no hacemos más que exigir que no se socaven ni un centímetro los derechos conquistados a lo largo de la historia. Ahora bien, ¿a que nos referimos con acorde a las necesidades de nuestro pueblo?

   Pretendemos un sistema de salud que deje de ser asistencial, basado en corregir el problema de salud ya manifiesto que conlleva mayores gastos en tecnología de diagnostico y tratamiento, para pasar a un sistema basado en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud, con equipos interdisciplinarios con salarios que permitan vivir dignamente con un solo trabajo y con condiciones de trabajo que generen el desarrollo humano y la valorización del trabajador del Estado.

   Pretendemos el mejoramiento y creación de nuevos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) con el personal y los insumos necesarios para poder garantizar en el terreno la prevención y promoción de la salud en todos los aspectos de la vida cotidiana. Además, generar las mejoras necesarias en infraestructura, aparatología y personal en los hospitales de segundo nivel para estén en condiciones de resolver problemáticas habituales y cirugía sencillas.

   Solo de esa forma, los hospitales del tercer nivel podrán encargarse de los casos de mayor complejidad y dejará de estar saturado con asistencias que corresponden a patologías evitables o de corrección programada.

   Para eso, es necesaria una importante inversión económica en la salud pública de parte de quienes gobiernan, para que además de las mejoras edilicias, cada nivel tenga la tecnología adecuada y los trabajadores capacitados, con concursos, salarios y condiciones laborales dignas donde desarrollarse laboralmente.

   Ante este informe provincial escalofriante, respaldado por datos concretos de diferentes localidades de la Provincia, desde ATE exigimos un plan integral que permita garantizar la salud pública, gratuita y de calidad y, que se declare la emergencia sanitaria provincial y, se asigne el presupuesto necesario para mantenimiento, reparación y funcionamiento de todas las áreas del sistema público entrerriano.